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Tesorillo de Otaza

A veces, en arqueología, el hallazgo de tesoros existe. Ocurrió en abril de 1980 cuando una familia paseaba por las ruinas del pueblo de Otaza y descubrió en el suelo una vasija cerámica llena de monedas de aspecto antiguo. El recipiente aparecía roto y su contenido esparcido alrededor por las máquinas que habían reducido a escombros los edificios civiles y la iglesia para construir el aeropuerto de Foronda, en los aledaños de Vitoria-Gasteiz.

La excavación arqueológica permitió documentar el hallazgo de más de 5.000 monedas de cobre con baño de plata que alguien escondió y no pudo recuperar. Todo esto sucedió en la Edad Media, a principios del XIII, durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla, responsable en el año 1200 del asedio y conquista de Vitoria al reino de Navarra, aunque también pudo ser posterior, durante el reinado Alfonso X, el Sabio.

A través de la documentación de los siglos XII y XIII podemos deducir que con el dinero atesorado se podía comprar un buen rebaño de ovejas o cuatro caballos, el equivalente a otros tantos vehículos actuales de gama alta. La efigie del rey en una de las caras y el castillo que simboliza al reino de Castilla en la otra, se repite en los óbolos y dineros que componen el grueso del tesoro de Otaza.

 

 

El aviso de esta familia a la Diputación propició una de las primeras actuaciones arqueológicas “de salvamento” llevadas a cabo en Álava.

Cronología aproximada:

Siglo XIII / Edad Media

Procedencia:

Antiguo pueblo de Otaza (Vitoria-Gasteiz) desaparecido por la construcción del aeropuerto de Foronda. Excavación.

Planta 3