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Tachuelas de sandalia

Las tachuelas de sandalia son un buen ejemplo de lo que en la arqueología tradicional se conocía como fósil-director, es decir, aquellos objetos que hacen referencia a un contexto cronológico y cultural concreto. Así, su aparición en nuestro entorno nos remite a los primeros siglos de la era y a la presencia de soldados romanos que utilizaban ese calzado cuyas suelas de cuero se reforzaban con pequeños clavos de hierro (la famosas caligae que dieron mote al emperador Calígula).

La localización de estos elementos militares, junto con otros, en lo que se ha identificado con un campo de batalla en Andagoste, en el valle de Cuartango, es una de las primeras evidencias irrefutables del interés de Roma por esta parte del norte de la Península. Al parecer, un contingente militar romano cercano a los dos mil hombres, entre los que se contarían unidades legionarias, fue hostigado por guerreros indígenas y derrotado, mientras intentaban construir un campamento para atrincherarse y facilitar su defensa.

La recuperación de un gran número de objetos metálicos en el entorno de dicha estructura defensiva permite conocer importantes datos sobre la batalla, que debió de tener lugar en torno al año 38 antes de nuestra era (tal y como determinan las monedas aparecidas) y en la que debió de tomar parte una unidad de honderos, puesto que son muy abundantes los proyectiles de honda fabricados en plomo, llamados glans en latín.

Antes de la presencia directa de las tropas romanas, el actual territorio alavés y sus gentes ya habían entrado en la Historia de Roma en el contexto de las Guerras Sertorianas que se libraron parcialmente en el Valle del Ebro a comienzos del siglo primero antes de Cristo y contaron con la participación de pueblos indígenas asentados parcialmente sobre lo que hoy es Álava, como los berones (en la Rioja Alavesa) o los autrigones (en la franja occidental). Además, el resto del territorio estaba ocupado por otros pueblos como los várdulos, que dominaban el tercio oriental, o los caristios o carietes, con capital en Veleia, que se asentaban en el tercio central de la actual Álava. Estos nombres nos han llegado gracias a las descripciones geográficas y etnográficas de autores clásicos como Plinio, Estrabón o más tardíamente Ptolomeo.

Entre las distintas informaciones que nos ofrecen estos autores, destacan algunas costumbres atribuidas genéricamente a los pueblos del norte de la Península Ibérica y que resultan poco civilizadas para la mentalidad grecolatina, como su agresividad y belicosidad, su tendencia al bandolerismo o la rudeza de su carácter, junto a curiosas anécdotas, como el consumo de bellotas como parte importante de su dieta, o la celebración de rituales dedicados a diversos dioses relacionados con la madre naturaleza.

Cronología aproximada:

Siglo I a.C.  / Época romana

Procedencia:

Andagoste, Kuartango

Planta 2